Independientemente de si trabajamos en iluminación de estudio, fotográfica o de vídeo, los tipos de proyectores utilizados vienen a ser los mismos. Mostramos una breve lista que las resume por la tecnología utilizada:

  • Led
  • Hmi
  • Lámparas de xenón
  • Arco de carbón
  • De tungsteno
  • De neón

Una fuente luminosa encendida, independientemente de cuál sea, generará siempre dos componentes: luz y calor. Estos dos elementos están relacionados entre ellos y lo ideal, como es fácil intuir, es obtener la mayor intensidad luminosa con el menor calor liberado posible. De hecho, el objetivo principal del fotógrafo es iluminar el sujeto, y no aumentar la temperatura del mismo. En la iluminación de estudio, es un aspecto importante, sobre todo si el ambiente es pequeño, porque trabajar en un ambiente demasiado caluroso no es sano y disminuye la capacidad de concentración. Por tanto, la relación luz-calor es una de las principales características que distinguen los tipos de proyectores que examinaremos.

Otro aspecto importante es la relación que existe entre emisión luminosa y potencia absorbida, es decir, cuánta luz puede proporcionar la lámpara por cada vatio de potencia eléctrica. En igualdad de tecnología, el consumo eléctrico suele ser proporcional al flujo luminoso generado, un dato fundamental que todo fotógrafo, director de fotografía o aficionado debería tener en cuenta antes de comprar un foco. En general, independientemente de su naturaleza, los proyectores de estudio tienen diferentes potencias para poder satisfacer diferentes necesidades. Y, de hecho, los directores de fotografía y los fotógrafos están acostumbrados a identificar las luces en función del consumo eléctrico.

LED

Las luces de led están formadas por diodos (Light Emitting Diode). El led no es sino un dispositivo formado por material semiconductor que produce fotones cuando lo atraviesa una corriente, y esta es la tecnología que actualmente representa lo mejor en el campo de la iluminación. Los motivos que enumeramos a continuación son los principales por los que el mercado se está desplazando en esta dirección:

  • Consumen menos corriente
  • Son las fuentes más eficientes en convertir la corriente eléctrica en luz
  • La luz que generan calienta muy poco los sujetos porque no tiene infrarrojos
  • Tienen una vida muy larga, normalmente más de 30.000 horas de funcionamiento
  • Si están bien hechas, es difícil que se rompan, y además, una vez superadas las horas nominales, no se funden, sino que se debilitan ligeramente
  • Son más compactas y ligeras que los focos normales de filamento o con descarga de gas
  • Tienen una temperatura de color que permanece casi invarible a lo largo de su vida útil
  • Pueden tener una calidad luminosa, en términos de rendimiento cromático, cercana a la luz del sol

En otras palabras, se pueden definir como el nuevo dorado de las luces de estudio: es razonable pensar que en pocos años sustituirán todas las demás tecnologías de fuentes del mercado, tanto en la iluminación fotográfica como en la cinematográfica. Pero no todos los proyectores de led son iguales.

iluminaciòn led
Un proyector led del fabricante Mole-Richardson

Para ser plenamente conscientes de lo que estamos comprando, en teoría habría que saber qué tipo de led se encuentra dentro del foco y cómo se pilota eléctricamente, porque toda configuración tiene características propias. Si por fuera pueden parecer idénticos, no lo son en realidad a nivel técnico. Estos son los principales aspectos que los diferencian:

Primera y segunda generación

Partimos de una diferencia sustancial. Algunos leds de tipo antiguo están formados por un bulbo con forma de cabeza similar a una cerilla. Otros de nueva generación, en cambio, se estructuran en matrices de led inundadas en fósforo. La diferencia a la vista es significativa, como se ve en las dos imágenes inferiores. Los leds con cabeza redonda son de primera generación, mientras que los planos de fósforo son más recientes y eficientes. En general, quien trabaja en la iluminación deberá tener en cuenta estos últimos, denominados COB (Chip On Board).

Un led de primera generación contra un led de matriz tipo “COB”

La eficiencia luminosa: lúmenes por vatio:

¿Cuántos lúmenes por vatio puede ofrecernos? Este dato es fundamental. Por eso es importante revisar siempre las fichas de datos de los fabricantes (siempre que declaren la verdad). Sería recomendable hacerse con un fotogoniómetro, un espectrómetro o al menos un luxómetro y medir la intensidad luminosa efectiva: los fabricantes que tienden a sobrestimar los datos no son pocos. También dentro del mundo de los leds, la eficiencia luminosa real puede variar mucho, digamos entre los 50 y los 150 lúmenes por vatio. Está claro que esto puede marcar la diferencia en igualdad de consumo (es decir, de vatios nominales).

El Color Rendering Index:

También para los leds, vale el principio general de que el color blanco está formado por una suma de colores y, por tanto, de frecuencias del espectro visible. La luz solar tiene el índice máximo de rendimiento cromático (CRI, Color Rendering Index), porque todos los colores están equilibrados y están presentes todas las longitudes de onda sin picos ni vacíos. En cambio, los leds de fósforo tienen, por lo general, un CRI que puede ir de 85 a 97 aproximadamente. (En el momento en el que escribimos, algunos fabricantes han lanzado al mercado también leds con CRI cercano a 99 que, sin embargo, aún no tienen la potencia necesaria para las aplicaciones Stage&Studio).
A simple vista, la luz emitida por una fuente que no sea el sol puede parecer perfectamente blanca, pero grabada por la cámara podría no tener la misma tonalidad que la luz solar. Las tres longitudes de onda en las que se observan los mayores problemas son las del azul, el rojo y el marrón. Esto comporta el hecho de que el color de la piel, por ejemplo, puede resultar sensiblemente diferente si se ilumina con leds diferentes. Los mismo vale para los objetos azules y rojos. Hay que recordar un dato: a un mayor CRI le corresponde una naturaleza mayor de la luz: también una diferencia entre 88 y 95, por ejemplo, tendrá como resultado una diferencia perceptible y, en igualdad de disparo o toma, se notará.

La temperatura de color:

Una primera consideración a tener en cuenta el la elección de las luces se refiere a la relación entre la eficiencia y la constancia/precisión de la temperatura del color: al aumentar la constancia y la precisión disminuye (es decir, empeora) la relación entre lúmenes y vatios. Los leds con un CRI superior a 90 permiten iluminar el sujeto de manera óptima y realizar tomas de vídeo precisas obteniendo excelentes resultados, pero tendrán necesariamente una emisión luminosa ligeramente inferior respecto a fuentes luminosas con un CRI de 70 o 80. Los leds de gama alta tienen una eficiencia superior a los 100 lúmenes por vatio, llegando hasta el umbral de los 150 en el momento en el que escribimos. Además, las tecnologías modernas permiten obtener CRI superiores a 90 y temperaturas de color calibradas: estos son los leds que se utilizarán para la iluminación fotográfica, la iluminación de estudio o la iluminación de vídeo, porque están perfectamente equilibrados. Las luces con una temperatura de 6000K y CRI de 80, por ejemplo, son menos precisas respecto a las que tienen leds para estudios fotográficos calibrados a 5600K y con CRI de 90, 95 o más, pero ofrecen la posibilidad de obtener una eficiencia luminosa por vatio aprox. un 20%-30% más alta. En caso de que la temperatura de color no esté calibrada, siempre es posible montar filtros o gelatinas para obtener una temperatura de color centrada., por ejemplo, en los 5600K. En cambio, difícilmente se podrá aumentar un CRI escaso desde el principio.

Hoy, con el RAW (negativo digital), se pueden corregir las imperfecciones en postproducción, pero si la temperatura de color es precisa y el CRI es alto, se tarda menos en equilibrar las diferentes luces, porque ya están equilibradas. Es un elemento importante, sobre todo cuando se trabaja con fuentes luminosas de diferentes fabricantes.

Spot o Flood:

Al igual que otros tipos de luz, también las de led tienen la posibilidad de utilizarse en modo “spot” o “flood” (la primera indica un haz luminoso estrecho; la segunda un haz ancho): los focos normalmente están realizados con una óptica variable, ya que la luz de led, de por sí, cubre un arco de casi 180°. También en este caso, se invita a revisar las fichas de datos, donde se indican casi siempre los ángulos mínimo y máximo. Más en general, una característica típica del led es que emite luz solo hacia adelante, por lo que no se necesitarán parábolas dentro del proyector, sino más bien un reflector tronco-cónico alrededor del COB y una lente di Fresnel delante del mismo.

Dmx:

Uno de los accesorios que no puede faltar hoy en día en un foco es el control DMX. Si no está presente y no prevé la posibilidad de introducirlo, desaconsejamos su compra. Se trata de un dispositivo que permite controlar la cantidad de luz del 0 al 100% (dimmer) a través de una consola remota, con un cable similar a los utilizados en los sistemas hifi de gama alta (terminaciones XLR).

Wi-Fi o Bluetooth:

Controlar la luz de forma remota es una posibilidad que no se debe olvidar. Si actualmente puede resultar un elemento opcional, a partir del año próximo será un aspecto fundamental. Conviene considerar con atención la compra de un foco que no tenga uno de estos dos controles. Si se puede elegir entre Wi-Fi y Bluetooth, es preferible el primero, porque tiene un radio de acción más amplio y ofrece la posibilidad de crear una verdadera red, en vez de una conexión punto-punto, y se podrá gestionar varios focos con un solo dispositivo.

Aplicación Android o iPhone:

No hay grandes diferencias entre las dos plataformas. Lo importante es que se tenga el control a través de una aplicación que funcione tanto en una tablet como en un smartphone. Para la iluminación de estudio de television, esta característica es fundamental, sobre todo cuando se debe gestionar un gran número de luces. ¡Una vez instaladas en el techo, subirse a una escalera regularlas a mano sería muy poco práctico! Por tanto la aplicación resulta fundamental, a no ser que se desee optar por una conexión con cables más clásica tipo DMX.

Pantalla táctil:

Una pantalla táctil montada en el proyector es un añadido muy interesante: ver y regular directamente desde la pantalla es de gran ayuda y agiliza el trabajo.

Water-proof:

¿Cuál es el grado de resistencia al agua que puede ofrecer? Es una de las características que se tiende a ignorar, pero puede suceder a menudo que se debe grabar bajo la lluvia, desde la ligera hasta la torrencial, por no contar con las tomas subacuáticas. Por ello, es mejor saber cuál es el nivel de resistencia que posee. A menudo, los fabricantes introducen una sigla identificativa en el manual de instrucciones o en la lámpara misma que empieza por “IP”.

…la atención al cliente:

Es lo que nos resolverá la vida cuando el proyector dé problemas o tenga que ser reparado. Los plazos de entrega en caso de reparación o sustitución constituyen uno de los criterios sobre los que reflexionar: si el tiempo a disposición para un trabajo fuera de una semana, incluso un solo día más podría ser un problema, en caso de avería.

En conclusión, hay que recordar que estos son solo algunos de los factores sobre los que razonar en la compra. Los criterios principales de evaluación para las luces merecen un capítulo aparte, así como el tema de las marcas y los fabricantes de luces.

HMI

Las HMI (Hydrargyrum Medium-arc Iodide) son luces intensas, usadas aún hoy, con una eficiencia típica de 60-80 lúmenes por vatio. En su interior, están formadas por una mezcla de vapores de mercurio y halogenuros. La H indica el hidrógeno presente, la M los metales y la I el gas de yodo usado. En algunos modelos, en la composición también había bromo. A veces el bulbo del foco podría romperse o incluso explotar: de hecho, todos los proyectores deberían tener por normativa una protección, como una red de metal, en caso de explosión.

HMI Arri

Para encender estas luces, se necesita una descarga eléctrica con tensión muy alta que active el arco eléctrico entre los dos electrodos y caliente los gases. Para hacerlo, estos focos utilizan un componente electrónico que se llama balasto. Las luces con balasto también necesitan una puesta a tierra. Así, cuando se realizan tomas en espacios abiertos, se debe crear una o incluso conectarse a una instalación existente. El principio es muy sencillo: el balasto transforma la corriente de 110V o 220V (depende de en qué lugar del mundo se encuentre) en corriente a aprox. 10.000V durante el tiempo necesario para activar el arco eléctrico.

Un punto de ventaja para las HMI consiste en el espectro luminoso continuo, mientras que uno de sus mayores defectos se refiere al tiempo relativamente largo (entre 10 y 15 minutos) para alcanzar la temperatura de color de régimen. En función del consumo eléctrico, proporcional al flujo luminoso, las más usadas son las de 575 vatios, 1.2k, 2.5k, 4k, 6k, 8k, 12k y 18k.

Por tanto, la virtud de las HMI consiste en la alta intensidad luminosa, aunque actualmente su eficiencia se ha visto superada por la de los focos de led. Sin embargo, ante esta única ventaja, la lista de problemas de las HMI es bastante larga. El balasto, además de precisar puesta a tierra, es pesado y ocupa mucho, debe permanecer en un legar seco, con el tiempo puede sufrir pérdidas de tensión y, como si no fuera suficiente, se debe conservar cerca de la lámpara porque un cable demasiado largo podría impedir el encendido. Además, son luces que se rompen fácilmente, tardan incluso 20 minutos en enfriarse para poder volverlas a encender, la vida de la bombilla es corta (unas 700 horas) y el coste de las bombillas es relativamente alto (aproximadamente 100$ por una bombilla de 1200W).

Làmparas de xenòn

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Bombilla de xenón

Las luces de xenón, que se trata de otro gas, siguen el mismo principio que las luces HMI y necesitan un balasto para encenderse. Sin embargo, su rendimiento luminoso es superior a las HMI, en torno a los 150 lúmenes por vatio. En el campo fotográfico ya no se utilizan como luces fijas, sino para flashes externos. Tienen un reflector parabólico y se utilizan casi siempre en posición de spot.

Luz de arco de carbón

Hechas de carbono y utilizadas antiguamente, son focos que necesitaban un arco eléctrico para encenderse y una descarga a tensión muy alta. Se utilizaban mucho en el cine, porque representaban una excelente solución como “luz de relleno” cuando se usaba el sol como luz principal. Se encuentran fuera de producción, pero aún se pueden encontrar de alquiler.

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Lámpara de arco de carbón Mole-Richardson

Aunque eran muy interesantes, porque en función de los carbones producían luz daylight o tungsteno, su radiación luminosa incluía una gran cantidad de luz ultravioleta. Incluso eran difíciles de gestionar: era necesario revisar constantemente el arco generado, porque tendían a quemarse fácilmente. Por último, otra gran desventaja era la repercusión que tenía su uso en la vista de los sujetos expuestos, como demuestran las consecuencias sufridas incluso por algunos actores famosos.

Lámparas de tungsteno

Las lámparas de tungsteno son muy similares a las tradicionales domésticas que se utilizaban hasta hace unos años. Se llaman así porque en su interior tienen un filamento de tungsteno que se calienta con el paso de la corriente eléctrica. La mayoría de las veces, tienen un reflector parabólico detrás del bulbo: en este caso, la lámpara también se denomina Par.

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Lámpara de filamento de tungsteno

Moviendo el bulbo con un mando, este se acerca o se aleja de la parábola, generando un efecto spot o flood. También para las lámparas de tungsteno existen varios tipos de potencias, que suelen ser 200W, 500W, 750W, 1K, 2K, 5K y 10K. Pueden variar según el fabricante, pero estas suelen ser las potencias disponibles en el mercado. Las Par se montan en una red de luces similar a una rejilla, cuyo conjunto toma el nombre de Brute Force o Dino. La diferencia entre Brute Force y Dino es simplemente la forma de la rejilla donde se colocan las lámparas. Estas redes de lámparas se utilizaban, y se siguen utilizando, sobre todo para la iluminación cinematográfica.

Lámparas de neón

También el principio de funcionamiento de las lámparas de neón es un gas presente en su interior, y su característica principal es que tiene una “luce suave”. Los neones pueden ser calientes (3200K) o fríos (5600K). Normalmente, cerca de la conexión presentan un círculo azul para distinguirlos y se pueden encontrar en dos longitudes diferentes según la superficie que se debe iluminar. Se utilizan a menudo para la iluminación fotográfica o de estudio porque suavizan los contornos y las sombras, eliminando posibles imperfecciones del sujeto, y forman “bancos”, normalmente de 4 o 6 bulbos, a temperatura de color daylight o tungsteno.

luz neon
Lámpara con forma de Box con neón

El problema principal de estas luces surge para la iluminación de vídeo, porque sufren un efecto de parpadeo. De hecho, el neón se enciende y se apaga a 50 Hz y, si se gira a 25 fotogramas por segundo, tendremos aproximadamente 1/50 de segundo de exposición del obturador, que se corresponde exactamente con los Hz del neón. Técnicamente, si sincronizáramos la lámpara con la cámara, no deberíamos tener ningún efecto de parpadeo. Si, por necesidad, ajustamos la cámara a 60 fotogramas por segundo, obtendremos por consiguiente el obturador a 1/60 de segundo y sin duda habrá un efecto de parpadeo. En resumen, está claro que los neones no son adecuadas para tomas a gran velocidad.

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