Como explicamos en el artículo dedicado a los aspectos teóricos sobre el color, el ojo humano tiene una gran capacidad de adaptación a las luces con diferentes temperaturas de color, capacidad que nos permite no percibir tonos desagradables incluso en situaciones de iluminación diferente. Como consecuencia, la composición cromática de una luz no siempre llega a nuestra percepción como lo que es realmente.
Las luces que percibimos como “blancas”, por ejemplo, en realidad no siempre lo son: de hecho, el blanco puro es la suma de un cierto número de colores presentes en el espectro de lo visible, y puede prevaler uno de ellos aunque nuestra vista no lo perciba.
Observemos por ejemplo la imagen siguiente: se trata de luces que la vista percibe como blancas sin especiales diferencias (a no ser que se combinen entre ellas), pero su composición espectral es muy diferente: el sol, por ejemplo (daylight), tiene un espectro continuo con predominancia en la gama del azul, mientras que, para poner otro ejemplo, una lámpara fluorescente tiene un espectro “a rayas”, discontinuo, que, sin embargo, nuestra vista percibe como blanco porque todos nuestros receptores están estimulados.

luz daylight

1. Espectro luminoso en diferentes luces blancas

Sin embargo, está claro que una película o un sensor digital son mucho más “estrictos” que nuestros ojos y captan diferencias que notaremos de forma evidente cuando observemos el resultado reproducido sobre el papel, la pantalla o el display.

Por tanto, cuando sacamos una foto o rodamos una escena, especialmente si no nos encontramos a la luz natural del sol sino que utilizamos una iluminación artificial, no podemos confiar en nuestra vista, sino que debemos recurrir, por ejemplo, a un termocolorímetro para tener un resultado objetivo, con el fin de medir la composición exacta de la luz y corregir en consecuencia con filtros o regulaciones, o incluso modificando las fuentes luminosas.

La película fotográfica, cinematográfica o las modernas cámaras digitales están diseñadas para responder a un tipo concreto de luz “blanca”, es decir, están calibradas en una temperatura dada de color. La ventaja del digital es que a menudo dicha calibración se puede modificar.

Luz càlida y luz frìa

Cada fuente de luz tiene un color característico que determina luces más cálidas o más frías, de ahí la definición de “temperatura”. Este tamaño se mide en grados Kelvin (K) y se refiere a la temperatura a la que un cuerpo sin color (negro) emite una radiación del mismo tono. Hay que subrayar que una luz “cálida” se corresponde con una temperatura no superior, sino inferior, y esto se debe al hecho de que nuestra percepción sinestética es inversa respecto a la temperatura: por ejemplo, un cuerpo muy caliente tenderá al rojo (caliente), pero calentándolo más aún tenderá al azul (frío).

Las longitudes de onda se representan con el sistema de medición Spectral Power Distribution y su unidad de medida es el nanómetro (nm). Una temperatura de color baja coincide con el amarillo-naranja. A un plano aún inferior se pasa al rojo y al infrarrojo (no visible para el ojo humano), mientras que aumentando los grados en la escala Kelvin la luz se enfría, por lo que de blanca pasa de azul, a violeta y, por último a ultravioleta (también esta fuera de los límites de los visible).

Las dos temperaturas clásicas que se utilizan en la fotografía son:
• 3200K, que se corresponde con la luz de un filamento de tungsteno (“tungsten”) y tiene un color más amarillo/naranja (luz cálida)
• 5600K, que se corresponde con la luz del sol (“daylight”) y tiene un color azulado (luz fría)

color frìo

1. Sujeto iluminado por una fuente luminosa a 5600K
2. Sujeto iluminado por una fuente luminosa a 3200K

Son dos temperaturas fundamentales y, de hecho, se corresponden con los valores que se deben configurar en la cámara fotográfica para obtener un “blanco” bien equilibrado, sin azules o amarillos dominantes: depende del tipo de luces que se utilizan. El blanco de los neones, por ejemplo, tiende más al verde y, aunque el ojo lo percibirá como blanco, la cámara fotográfica devolverá este color.

iluminaciòn para studio

Longitudes de onda expresadas en nanómetros. La luz visible va de 380 nm a 740 nm.
1. Ultravioleta
2. Luz visible
3. Infrarrojo
4. Infrarrojo profundo

Diferencias en la temperatura de color

La diferencia perceptible mínima entre dos fuentes luminosas depende de la diferencia entre el recíproco de sus temperaturas más que de la diferencia de las temperaturas mismas. En otras palabras, un cambio equivalente en dos temperaturas diferentes no genera automáticamente un cambio igualmente equivalente en la percepción del color en las dos luces.

Imaginemos que tenemos dos opciones como base inicial: Daylight a 5600K y Tungsteno a 3200K. Si añadimos 100K a ambos, el resultado que obtendremos será Daylight a 5700K y Tungsteno a 3300K.

colores para iluminàr

1. Daylight conversion
2. Tungsten conversion

Si hiciéramos el experimento en vivo, nos daríamos cuenta de forma evidente de la diferencia en el tungsteno, mientras que sería apenas perceptible en el daylight. En pocas palabras, nuestra diferencia de 100K será más perceptible si la luz es cálida y menos perceptible si la luz es fría.
Por eso Irwin G. Priest en 1932 introdujo el concepto de Mired (Micro Reciprocal Degree) para medir la diferencia mínima perceptible. Este sistema de medición sirve para calcular la cantidad de corrección de color necesaria para obtener la temperatura que deseamos alcanzar. La fórmula para calcular los Mired (M) es:
• M=1.000.000/T

donde T es la temperatura de color en Kelvin.

Pongamos un ejemplo para que todo resulte claro y sencillo. Si tomáramos una T inicial de 5500K, esta se correspondería con 181 Mired (resultado de la división 1.000.000/5500). Ahora tomemos una temperatura de color final de 3200K, que coincide con 312 Mired. Por consiguiente, el valor final menos el de inicio daría 131 (312-181): 131 Mired se corresponden con el filtro Sole 85.

En las páginas web de los diferentes fabricantes de filtros y geles se encuentran todas las correspondencias entre filtro y Mired. Los termocolorímetros modernos son capaces de proporcionarnos el modelo exacto de filtro que se debe utilizar, porque en el interior poseen la lista de los fabricantes de filtros más comunes. Puede ser útil precisar que los valores positivos determinan un filtro que tiende al amarillo, mientras que los valores negativos se refieren a filtros azules. Además, para medir cuál será el resultado final de varios filtros juntos, se sumarán los Mired de los diferentes filtros.

Daylight y Tungsteno

¿Por qué se usan principalmente luces a estas dos temperaturas de color? La respuesta se debe buscar en la calibración de las primeras películas. Por una parte, al aire libre se utilizaba, y a menudo se sigue utilizando, el sol como luz principal, con el que se usaba un tipo de película diseñada específicamente. Por otra, en los interiores se usaba la luz de las luces de tungsteno, con otro tipo de película. Por tanto, el uso de estas dos temperaturas estándar es un legado de este uso convencional.

Correcciòn de la pelìcula y del digital

Por lo que se ha dicho hasta ahora, está claro que corregir la temperatura del color y equilibrar las luces es una operación fundamental tanto en el estudio como en un set al aire libre. Otra posibilidad es corregir la temperatura de color de la película o en la cámara fotográfica digital.
Por ejemplo, con la película se podría utilizar un filtro amarillo o uno azul y, obviamente, depende del tipo de película. Los filtros más usados para este tipo de conversiones son el filtro 85 (naranja) y el filtro 80 (azul). También hay dos variantes presentes en el mercado: 80A y 80B. En los envases de la película se indica qué tipo de filtro se debe montar delante de la cámara fotográfica analógica o delante de la cámara de cine en película. En cambio, con el digital, esta corrección se puede hacer en tiempo real desde el panel de configuración, sin tener que usar ningún filtro. La corrección de color se puede realizar fácilmente en la postproducción, pero solo cuando se utiliza RAW (que se corresponde con un negativo digital, capaz de almacenar más información que la que se ve en el visor).

Una última sugerencia es el uso de la película de tungsteno: cuando se añade a esta un filtro en condiciones de luz solar o con luces HMI, se recomienda usar también un filtro ultravioleta, porque la película de tungsteno no da buen resultado con este tipo de rayos.

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