El color y su percepción constituyen un aspecto (incluso teórico) central en todas las artes figurativas, de la pintura al cine: solo conociendo los rasgos fundamentales se puede realizar esa reflexión preliminar indispensable para un proyecto fotográfico o audiovisual. En otras palabras, como es fácil intuir, son la base de lo que creamos cuando rodamos, fotografiamos o iluminamos una escena.
Ante todo, la percepción y el color son dos cosas relacionadas, pero bien distintas. De hecho, la percepción del color, para el ojo humano, depende del contexto. Si pensamos en el verde, por ejemplo, cada uno de nosotros formará en su mente una idea de verde diferente: en otras palabras, es una aproximación del color, una interpretación personal. Se trata de una consecuencia de nuestra capacidad de adaptación a las diferentes condiciones de luz, la misma capacidad que nos permite ver el mismo color en diferentes horas del día. La película, al igual que la cámara digital, no tiene las mismas características, y por ello debemos intervenir de forma inteligente si queremos que todos los colores tengan una correspondencia con la realidad que percibimos.

Presentamos dos aspectos comunes a todas las artes visuales: pictórico, gráfico, cinematográfico, etc: el color y su percepción.

Es más: nuestra percepción no nos permite identificar los colores según valores absolutos, que también podemos atribuir con los modernos sistemas de medida y catalogación, sino que cambiará en función del cuadro cromático con el que se encuentra ese color concreto. Por tanto, es importante saber qué tipo de efecto en quién mira nuestra imagen se obtiene con una cierta combinación. En los cuatro ejemplos de la imagen inferior, el rectángulo central siempre es del mismo rojo, y, sin embargo, a simple vista parecen diferentes: lo que debería ser idéntico nos da una sensación diferente en función con la combinación con otro color. En el rectángulo 2, por ejemplo, a la vista le cuesta percibir el contorno del rectángulo rojo sobre el fondo magenta, porque da prioridad al color respecto a la forma.

Pero, por tanto, ¿cómo podemos definir un color de una luz más allá de las variaciones de la percepción? Su valor absoluto, es decir, no relativo a otros elementos externos, se establece en función de tres parámetros fundamentales:

  • tono o color
  • luminosidad
  • saturación

Tono o Tonalidad

Cada objeto que nos rodea tiene un color o tono determinado, que podemos definir como la característica del objeto mismo de reflejar una frecuencia o gama de frecuencias determinada y que, por tanto, nos hace percibir un color determinado.

La manzana refleja frecuencias diferentes en puntos diferentes

En el ejemplo de la manzana, en la imagen superior, el verde se refleja de forma diferente dependiendo del punto de su superficie que examinemos: sabemos que es el mismo verde, pero, en función de la incidencia de la luz, el objeto refleja tonos que, tomados por separado, son muy diferentes. En el punto 1 tenemos un tono verde, en el 3 uno blanco, mientras que el rabillo posee, por su naturaleza, un color diferente.

Luminosidad

La luminosidad es la capacidad de un color de pasar por todos los matices del negro al blanco. Es una característica que es independiente del tono, porque podríamos tener un verde muy claro o un verde muy oscuro. En ambos casos, el verde seguiría siendo verde como color, pero su luminosidad cambiaría. La percepción varía al cambiar la luminosidad, mientras que el color (tono) permanece invariado.

grados tono rojo
Tres grados de luminosidad decreciente sobre tono de rojo

El rojo en los tres casos sigue siendo rojo.

  1. Rojo
  2. Burdeos (rojo con menos luminosidad)
  3. Rojo casi negro (rojo casi sin luminosidad)

Saturación

La saturación es el parámetro con el que medimos la “pureza” de un tono específico respecto al componente blanco. Modificando el grado de saturación, se obtienen colores más intensos o, al contrario, más apagados, menos vivos. De hecho, un color con saturación cero parece blanco. Generalmente, la luz directa de un foco determina colores “cargados”, muy saturados, mientras que la luz reflejada produce colores más suaves. Este efecto se puede notar cuando se fotografa en un estudio, donde en general se utilizan luces dirigidas directamente hacia el sujeto encuadrado.

Sistemas de identificación

A partir de los parámetros que hemos expuesto rápidamente, se han desarrollado sistemas diferentes para la identificación de los colores. Entre ellos tenemos:

  • El Sistema Munsell
  • La Rueda de Colores Aditiva (RGB)
  • La Rueda de Colores Sustractiva (YRB)

El Sistema Munsell

Este sistema tiene en cuenta cinco colores primarios que son Rojo, Amarillo, Verde, Azul y Violeta.

A la izquierda los colores primarios del Sistema Munsell. Al lado una rueda de colores.

Este sistema se utiliza principalmente en la impresión y utiliza colores que tienen una luminosidad y saturación precisas. La luminosidad va de 0 a 100, donde 0 representa el negro y 100 representa el blanco. En cambio, la saturación va de 0 a 16, donde 0 representa el gris neutro y 16 representa el color en su máximo.

Las ruedas de colores aditiva y sustractiva

La rueda de colores aditiva (RGB) se basa en el fenómeno por el que, si se suman varias luces con colores complementarios, se obtiene una luz blanca. En cambio, la rueda de colores sustractiva (YRB) se utiliza en la pintura porque, cuando los pigmentos complementarios se suman entre ellos, se obtiene el negro.

1. Colores aditivos utilizados en el campo cine-fotográfico
2. Colores sustractivos utilizados en la pintura

Debido a la importancia de las luces, en el campo fotográfico y cinematográfico el sistema de referencia es el de la rueda aditiva.

Colores cálidos y fríos

Una distinción común, pero no por ello menos importante o útil, es la que divide los colores cálidos y colores fríos, una definición debida a la sensación que se suele tener con una cierta elección cromática. Los principales colores cálidos son el amarillo, el naranja y el rojo, mientras que son fríos el azul, el verde y el violeta. Pero no hay que pararse en la “temperatura”. De hecho, algunos colores fríos pueden sugerir calma y tranquilidad, como el verde brillante de un bosque o el azul del cielo. Por otro lado, el amarillo o el naranja nos pueden recordar el sol o el fuego y, por tanto, darnos una sensación de calor, provocando también un efecto estimulante y no necesariamente relajante.

Todo ello constituye, obviamente, un elemento adicional a tener en cuenta en la iluminación fotográfica o de vídeo. En este sentido, una rueda de colores es una excelente herramienta para ejercitarse en la evaluación de la imagen durante las pruebas de iluminación. Hoy en día, se descarga fácilmente como aplicación en un smartphone. Adobe Kuler, por ejemplo, es un software excelente para proporcionar todas las combinaciones presentes de colores complementarios, análogos, monocromáticos, compuestos, etc. – también este se puede descargar como aplicación en playstore.

1. Sistema de 12 tonos donde los colores primarios son el rojo, el violeta, el azul, el verde, el amarillo y el naranja, más 6 colores intermedios
2. Los primarios absolutos: rojo, azul y amarillo

Colores y distancias

Otro fenómeno de la percepción que no se debe descuidar es el efecto del alejamiento y el acercamiento, determinado por una luminosidad diferente entre los colores en cuestión Aunque se trabaje en blanco y negro, utilizando, por tanto, solo matices de gris, lo que resulta más claro en la composición de la escena tenderá a acercarse al espectador, mientras que los tonos de gris más oscuro tenderán a alejarse del mismo. El mismo principio vale para el color, aunque en este caso se deberá reflexionar también sobre el tono de los colores presentes, además de la luminosidad del color individual.

1. Los colores “cálidos” avanzan hacia el espectador
2. Los colores “fríos” retroceden

De hecho, los colores cálidos (como en la imagen superior) tienden a avanzar, mientras que los colores fríos dan la impresión de alejarse de quien los mira. Como está claro, se trata de un efecto de la percepción basado en la relación entre los elementos y, por el mismo motivo, cuando se combina un color cálido con uno frío el mismo efecto se verá sensiblemente acentuado. El fenómeno resulta aún más evidente si también se juega con la luminosidad y, por tanto, aprovechando tanto la distinción cálido/frío como la claro/oscuro: el efecto máximo de alejamiento y acercamiento entre dos colores se obtendrá con un color cálido y más claro combinado con uno frío y más oscuro.

El valor simbólico del color

Todo color nos influye, también a menudo a nivel inconsciente, por la carga simbólica que conlleva. Pero no es un dato absoluto, a pesar de que, en algunos casos, se puedan encontrar conexiones ancestrales. A continuación, por ejemplo, una lista de las posibles asociaciones más extendidas en Occidente:

  • Rojo: amor, sangre, peligro, pasión
  • Naranja: intensidad, reflexión, vida
  • Amarillo: sol, llama, buen humor, alegría, calor
  • Verde: relajación, naturaleza, equilibrio, renacimiento
  • Azul: tranquilidad, paz, frío
  • Violeta: luto, misticismo, realeza

La cultura de pertenencia, en general, desempeña un papel decisivo en la sugestión asociada a un color: si en muchos países occidentales, por ejemplo, el blanco se sigue utilizando en las bodas para el vestido de la novia, en algunas zonas de Extremo Oriente está relacionado con la muerte y los ritos fúnebres.

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